
Hay momentos en los que el mantenimiento habitual ya no es suficiente. Cuando el agua de la piscina ha perdido su transparencia, presenta problemas difíciles de corregir mediante el tratamiento habitual o el vaso necesita una limpieza profunda, puede ser necesario plantearse el vaciado y la limpieza completa de la piscina.
Sin embargo, vaciar una piscina no consiste simplemente en abrir una llave y esperar a que desaparezca el agua. Para hacerlo correctamente hay que conocer el funcionamiento de la instalación, manejar adecuadamente la válvula selectora y controlar todo el proceso para evitar problemas.
1. Colocar correctamente las llaves de la piscina
Antes de comenzar el vaciado es fundamental identificar las diferentes tuberías y llaves de aspiración de la instalación.
En una piscina podemos encontrar, entre otros elementos:
- Skimmers, encargados de recoger la suciedad de la superficie.
- Sumidero o fondo, situado en la parte más profunda de la piscina.
- Toma de limpiafondos, utilizada durante determinadas tareas de limpieza.
- Válvula selectora de la depuradora, que permite seleccionar los distintos modos de funcionamiento del sistema.
La posición de estas llaves dependerá del tipo de instalación y de la operación que queramos realizar.
Un manejo incorrecto puede hacer que la bomba trabaje en malas condiciones o que el vaciado no se realice de la forma adecuada.
2. Realizar un vaciado controlado
El vaciado de una piscina debe realizarse de forma progresiva y controlada.
No todas las piscinas pueden vaciarse de la misma manera y, dependiendo del tipo de construcción, del terreno o de las condiciones existentes alrededor del vaso, un vaciado inadecuado podría incluso ocasionar daños estructurales.
Por esta razón, antes de vaciar completamente una piscina conviene valorar su estado y conocer las características de la instalación.
Durante el proceso también es importante vigilar el funcionamiento de la bomba y evitar que trabaje sin agua.
3. Aprovechar para realizar una limpieza profunda
Una vez vacía la piscina tenemos una oportunidad perfecta para realizar una limpieza completa del vaso.
Con el paso del tiempo pueden aparecer depósitos de suciedad, restos de productos químicos, cal o manchas en paredes y fondo.
La limpieza permite recuperar el aspecto de la piscina y preparar correctamente la superficie antes de volver a llenarla.
También es un buen momento para comprobar el estado de:
- juntas;
- revestimientos;
- gresite;
- sumideros;
- boquillas de impulsión;
- skimmers;
- elementos de iluminación.
Detectar pequeños desperfectos antes del llenado puede evitar trabajos mucho más complicados posteriormente.
Revisar la depuradora antes de volver a llenar la piscina
La limpieza del vaso es solo una parte del trabajo.
La depuradora es uno de los elementos fundamentales para mantener el agua de la piscina en buenas condiciones, por lo que durante una puesta a punto conviene revisar también los principales componentes del sistema de filtración.
Entre ellos se encuentran la bomba, el filtro, la válvula selectora y las diferentes conexiones de la instalación.
Un sistema de depuración correctamente mantenido facilita la circulación del agua, mejora la filtración y ayuda a conservar una piscina limpia durante toda la temporada.
Limpieza y mantenimiento de filtros y bombas
Los filtros acumulan progresivamente las partículas que retiran del agua. Por ello necesitan un mantenimiento periódico para seguir trabajando correctamente.
La bomba también debe revisarse para comprobar que funciona sin ruidos anormales, pérdidas de agua u otros síntomas que puedan indicar una avería.
Realizar estas comprobaciones durante una limpieza profunda permite comenzar la temporada con toda la instalación preparada.
El mantenimiento ayuda a evitar problemas
Una piscina bien mantenida no solo tiene un mejor aspecto.
El correcto funcionamiento de la filtración y el adecuado tratamiento del agua son fundamentales para conservar unas condiciones apropiadas de baño.
Por eso resulta recomendable combinar las tareas habituales de mantenimiento con revisiones periódicas de la instalación.
Controlar el estado del agua, limpiar los filtros, revisar la depuradora y comprobar el funcionamiento de bombas y válvulas puede ayudar a detectar posibles problemas antes de que se conviertan en averías importantes.
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Si prefieres disfrutar de tu piscina sin preocuparte por válvulas, filtros, bombas o sistemas de depuración, un servicio profesional puede encargarse de realizar la puesta a punto y mantenimiento de la piscina.
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Porque detrás de un agua limpia hay algo más que productos químicos: hay una instalación que debe funcionar correctamente.